domingo, 12 de diciembre de 2010

Números

Son dos, dos espejos,

dos cantos, dos muros resoplando,

dos martillos, dos reflejos.

Son dos, dos poesías,

dos personas, en fin, dos objetos.

Es una, la brisa,

una súbita ráfaga de tormenta,

una luz, una canción,

una sinrazón de soneto,

y al final, un momento.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Escrito

Escribir, expresar

dar salida a la vida que se lleva dentro,

sin prisa, sin pausa,

liberar los sentimientos,

la culpa, tan poco escrita,

bastardo de la cobardía,

odio, odiado, tergiversado,

mas cuanto amor profesado.

Envidia, por muchos poseída,

y desdén, que se deja de esconder,

generosidad, alegría, virtudes de otros días,

belleza, dulzura, lujuria de un roce,

picardía,liderazgo, tan poco reconocidos.

En fin, ser quién eres, saber lo que vives,

ser fiel a la realidad,

porque engañarte a ti mismo

encierra la expresividad.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Estrella

Mirando al cielo veo tu rostro sincero

en la estrella que al Norte siempre apunta

Estrella polar que guía mis pasos en la

oscuridad de mi pena pena clara

Pues es verdad que en el ocaso una palabra

tuya es la luz que abre mis ojos

o que los ciega


Pero entonces me miras te miro nos

miramos vemos el horizonte lejano que

se aleja por el Norte Norte que me

acerca a ti que me aleja de mí

En la Aurora brillan tus ojos que se

reflejan en la nieve pura blanca,como


Nieve que congela mi corazón

aurora que lo derrite Qué sería de mí

sin ese equilibrio Equilibrio esa

es la cuestión

La vida es equilibrio tú yo el

frío el calor el bien el mal la Vida

la Muerte


Cuando se rompe el equilibrio acabóse

todo Pero si yo te necesito me

necesitas tú a mí No Entonces

Entonces la vida es un sinfín de

desequilibrios Aburrida sería si no

los hubiera Me has desequilibrado

y te doy las gracias por ello


Mirando al cielo veo tu rostro sincero

martes, 30 de noviembre de 2010

Dos vidas. Un corazón

Oscuridad. Eso era lo único que recordaba. Una negrura tan impenetrable que había llegado a temer que jamás volvería a ver la luz del día. Y así fue. La sensación de haber perdido algo más aparte de la visión le torturaba en sueños. Allí donde antes había habido un corazón ahora sólo había un músculo ilegítimo que mantenía con vida un cuerpo cuyo dueño quería morir. No… Morir no es la palabra. Él murió con ella, en el instante en que sus ojos se cerraron, privándole de aquella luz que había sido su guía durante tanto tiempo. Él no quería morir, lo que quería era dejar de sufrir. Y cada latido era como un cuchillo de hielo ardiente clavándose dolorosamente en su alma marchita, recordándole que no volvería a admirar nunca sus ojos, su pelo, su sonrisa, sus mejillas, su nariz, su figura… Y sin embargo, no podía morir. No después de que sus últimas palabras fueran “Te amo, nunca lo olvides. Vive feliz. Vive por mí.”

Si tan sólo él hubiera sabido lo que pretendía… tal vez habría podido evitarlo. Entonces él estaría bajo tierra, y ella irradiando luz con su mirada y su sonrisa. Todo sería mejor para todos.

*******

Los médicos apenas le habían dado unos meses de vida tras diagnosticarle una grave deficiencia cardiaca. La única solución viable era el trasplante, pero su grupo sanguíneo no coincidía con ningún corazón disponible. Iba a morir, y lo había aceptado. Su mujer, no.

Por eso encontró extraña la cena a la luz de las velas que ella le había preparado una noche en el propio hospital.

“¿Y esto?” preguntó, desconcertado.

“Porque te quiero” respondió ella, dedicándole una intensa mirada a través de la débil llama de las velas.

“Yo también te quiero. Con toda mi alma. En este mundo o en otro, vivo o muerto, siempre serás mi sol, mi luna y mis estrellas. La única razón por la que mi viejo corazón aún late es porque me despierto cada mañana a tu lado, y pienso que sólo por volver a amanecer junto a ti una vez más merece la pena vivir hasta el día siguiente.”

En ese momento, aunque él no se dio cuenta, una diminuta perla se deslizaba por la mejilla de su mujer.

A la semana siguiente, ella debía marcharse por cuestiones de trabajo, por lo que cuando los médicos le comunicaron que por fin habían hallado un donante, ella no estaba.

Prepararon un quirófano enseguida para proceder al trasplante, y mientras le trasladaban en una camilla, decidió que quería saber algún dato acerca de su salvador.

“Verá,” le dijeron “éste es un caso excepcional. La donante aún está viva. Nos lo pidió ella misma. Lo hemos permitido porque según su historial médico no le quedan más que semanas de vida. Tiene un tumor en el cerebro que la ha diezmado.”

Fue como si un martillo golpeara con fuerza sobrenatural su ya marchito corazón. ¿La donante? ¿Viva? Un horrible presentimiento tomó forma en su mente.

Y allí estaba ella, también en pijama de hospital, tumbada en una camilla a escasos metros de él. Su mujer.

“¿Por qué?” preguntó él, horrorizado.

“Porque por amor siempre se hacen grandes locuras. Y yo te amo. Nunca lo olvides. Vive feliz. Vive por mí.”

Y cerró los ojos, esos bellos ojos que le habían enamorado tiempo atrás. Y en ese momento, el alma de él murió. Ella había hecho el mayor sacrificio que alguien puede hacer por aquél a quien ama: le había entregado su corazón, literalmente.

Y lo peor es que él solamente era capaz de cumplir la mitad de lo que ella le había pedido: vivir. No porque no quisiera ser feliz, sino porque, simple y llanamente, le era completamente imposible ser feliz sin ella.

Vivía, cierto, pero llevaba una existencia sin sentido. Pronto perdió la visión. Más tarde, el oído, y apenas si lograba hablar. Todos los días, sin excepción, visitaba a su mujer en el cementerio, a pesar de su ceguera, depositando sobre su marmórea lápida una rosa de las que él mismo producía en su pequeño jardín interior.

Hasta que un día frío de diciembre, él se sentó junto a su amada, esperando a que el soplo gélido de la dulce Muerte se lo llevara para siempre y lo reuniera con ella. Esa noche, su corazón, el de su mujer, dejó por fin de latir. Se cumplían exactamente veinticinco años desde el trasplante.

Lo enterraron a su lado, tal y como él había estipulado en su testamento, y entre las dos tumbas creció un rosal que, según dicen, es el corazón que ambos compartieron…

sábado, 27 de noviembre de 2010

Toc toc

Cuando desperté, en una mañana oscura, me di cuenta de que el martilleo que me había acompañado toda la noche seguía taladrando mi cabeza sin compasión. Tuve suerte de haber podido conciliar el sueño, pero presentí que esa suerte no me acompañaría esta noche y decidí investigar la fuente de tan molesto ruido. Decidido a levantarme tras un instante de auto-convicción , coloqué mi mano izquierda en la pared e hice fuerza, consiguiendo incorporarme.


Me miré; la ropa que en la noche anterior no me había ni quitado reposaba ceñida a mi piel, era una ropa cómoda, aunque después de ver cómo había quedado decidí cambiarla por algo más acorde. Mientras me vestía mi cabeza fue despejándose, pero aún estaba ese continuo martilleo del que no me libraba. Ya vestido me dirigí a asearme un poco, sin dudad alguna, la pulcritud no destacaba hoy en mi persona.


Normalmente hubiese desayunado frugalmente, pero hoy me apetecía un gran desayuno; miré a mi nevera, nada.

  • Maldita sea-mascullé entre dientes.


El destino parecía decidido a jugarme un mala pasada, así que abrí el armario dónde guardaba el pan de molde y saqué la leche de otro contiguo. Comí sin prisa, pero lo bastante rápido como para no volverme loco con esa demoníaca cadencia que me torturaba.


Ya desayunado, salí de mi casa, el panorama de todos los días me esperaba allí fuera; sin embargo, ese molesto ruido seguía ahí fuera, escondido, burlándose de mí, sin que pudiera localizarlo. La gente a mi alrededor seguía sus vidas, nadie notaría algo anormal en mí...

Con un suspiro comencé a buscar alrededor de mi casa. Mi casa era bastante bonita, hecha de ladrillo y recubierta por pura estética de pizarra, solía disfrutar de una temperatura confortable en invierno, aunque el verano se hacía muchas veces insoportable. Rodeé la casa, aparte de los despojos de la sociedad moderna y alguna que otra sabandija que almorzaba, no había nada más.


Frustrado por esto me alejé más de mi casa en busca de ese maldito sonido que tanto me molestaba. Mi búsqueda comenzó en una obra de las inmediaciones, aunque no tuve problemas para entrar, resultó más difícil distinguir entre tantos aparatos aquel que yo buscaba. Tras un buen rato buscando, había localizado una variopinta colección de cacharros y demás chatarra. Uno por uno fui apagándolos, inutilizándolos o simplemente rompiéndolos en tantos pedazos que hasta a su propio diseñador lo habría costado reconocerlo. Rompí cosas que ni siquiera sabía que hacían o para que servían.

Una vez acabado el duro trabajo, esbozó una sonrisa de satisfacción, que se vio truncada por el sonido, que pugnando por ser oído, seguía tan fuerte como antes. Ya no podía aguantarlo.


Con gran decisión me encaminé fuera del solar de las obras, y empecé a buscar sin criterio, ora allí, otrora allá, eso sí, respetando escrupulosamente las cosas de los demás, y permitiéndome no repetir en ningún caso.


-Nada, nada, nada


La frustración me afectó aún más, volviéndome frenético, alterando mi respiración, mi tensión y mi humor.


El sol estaba en su cenit para cuando terminé de buscar, infructuosamente, hay que decirlo. Así, desesperado, regresé a mi hogar. Tras un reparador bocadillo de embutido, harto con el sonido, decidí preguntar para ver si alguien sabía de dónde provenía.


Debido a la hora, me costó encontrar a alguien, ese alguien fue un hombre de estatura media, ni gordo ni delgado, con una cara neutra y vestido con un sencilla traje para el trabajo.

Me acerqué a él y le pregunté de forma amistosa:

  • Señor, ¿sabe usted de dónde procede ese sonido?

Cuando creí que iba a responderme, contemplé medio fascinado medio horrorizado cómo su silueta se fundía en forma de bruma y se desvanecía en el viento.


Mi mente se bloqueó, escéptica sobre lo que acababa de contemplar, entonces, acompañada del retumbar de un golpe, la verdad atravesó mi mente como un cuchillo.

Rápidamente miró a las personas, todas desaparecidas, los aparatos que había destrozado eran meras piedras, y su preciosa casa un mero espejismo.

En ese momento lo supe, disfrutando de la verdad en su estado puro, me extasié con el ritmo de mi mente: Yo, y la locura.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Reminencias

¿Cuales son tus palabras?

Las brumas.

¿y cuál es tu condena?

La arena.

De tu alegría, la espuma,

y la sal de tu vivir,

yo me siento aquí morir,

como piedra en tu cuna.


miércoles, 24 de noviembre de 2010

Inspiración nocturna

Brilla luna azul,
En los ojos inquietos de la mañana…
Que tus suspiros me dicen, me cuentan
Tus sueños y tus deseos…
Brilla luna azul,
En el mar de tu anhelo.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Vuelo
Cada vez más alto
pero el sol me ciega
las nubes me envuelven con su abrazo húmedo
y gotas de lluvia me pellizcan

No puedes

Corro.
Cada vez más rápido.
Las piedras ruedan, se ríen de mi vano intento
Solo se escucha el lamento de la hierba bajo mis pisadas
y el soplo burlón del viento susurrando en mis oídos.

Es inútil

Me tiro al agua.
Nado cada vez más fuerte.
Las olas lamen mi cuerpo, helando mis músculos.
La corriente me retiene
y los chillidos de las gaviotas acompañan mi lucha

Resígnate.
No puedes escapar de ellos
- ¡No son parte de mí, puedo librarme de ellos!
No te engañes.
No estás escapando de tus sentimientos
Estás huyendo de ti misma.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Maldita sea

“Ha vuelto a suceder, me he vuelto a equivocar. Dejé de prestar atención y perdí el control por completo. Prometí que no volvería a pasar pero ahí está, mirándome como si se burlara de mí.”

Entre sus manos sujeta una pequeña esfera, su mirada está fija en ella mientras la luz de mediodía llena la habitación y le arranca pequeños destellos y colores. En el interior hay un remolino de color, parece una burbuja grande, por lo menos lo suficiente para que tenga que cogerla con ambas manos, solo que un poco más resistente

Sabía lo que pasaría ahora o, más bien, lo que podía llegar a pasar…
Mientras no miraba un sueño había escapado, la verdad no sabía de dónde aunque daba igual. Podía haber salido de un suspiro, de una risa o de una mirada. El caso es que ya no estaba donde tendría que estar, ahora estaba en su mundo, amenazándolo. Por el momento era un sueño relativamente pequeño, apenas una efímera expresión de deseo. Pero eso podría cambiar, el sueño podría crecer, ganar fuerza y apoderarse de la realidad.

Los sueños son persistentes, nos persiguen y es difícil librarse de ellos, a veces incluso parece que están vivos. Un sueño puede empezar como algo insignificante, un pequeño recuerdo al despertar, la sensación de que hemos vivido algo. Sin embargo, pueden crecer y cambiarnos, alterarnos de mil formas distintas. Mientras el sueño siga dentro de nosotros no podrá crecer indefinidamente, nosotros seremos su origen y su límite. Tus sueños no pueden ser más grandes que tú, sencillamente porque tú mismo formas parte del sueño y eres todo el sueño. El problema viene cuando se te escapan de las manos, cuando abandonan el lugar que les pertenece y hacen de las suyas.

Eso es lo que había pasado esta vez, ahora había un sueño en la habitación. Puede que muriera ahí mismo, como tantos otros, sin llegar a ser nada más que un deseo que se pierde. Pero también puede que ese sueño empiece a crecer y dado que ya no forma parte de nadie no tendría ningún límite.

“Se acabó, ya no tengo el control…Si desaparece será como si nada hubiera pasado. Pero si crece, podría llegar a encerrarme, podría obligarme a vivir mi propio sueño…”

martes, 2 de noviembre de 2010

Siempre adelante

Suavemente se desliza

por el filo del cristal,

sin dudas, sin miedo,

sin nada que pensar,

delicada, pura,

toda libre de maldad,

como un bebé que anda

y no sabe adonde va

por un camino que sigue

y recorre sin cesar,

quedando atrás lo oscuro

y delante la verdad.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Libre

Ahora que el viento no me frena,
Que dejo atrás mis pensamientos,
Y no hay raíces que me aten.
Ahora que ni siquiera soy yo,
Que no hay más que caminos frente a mí.
Ya no existe el miedo al dolor,
La soledad.
Abandoné las tierras oscuras,
Donde se esconden los cobardes
Que temen sus sentimientos.
Abandoné los pantanos muertos
Donde quedaron mis sueños rotos.
Ahora que no hay cadenas que me aten,
Ahora…
No te cruces en mi camino.

sábado, 4 de septiembre de 2010

¿CAMBIA TU COLCHÓN CADA DIEZ AÑOS?

Mi colchón es la base donde me asiento, donde mis pies pisan. Es donde me aúpo cuando me hundo, donde construyo lo que soy.

Mi colchón se adapta a mi peso, me soporta cuando estoy triste y sobre él vuelo cuando estoy feliz. Es mi fuerza, mi suelo, mi confianza.

Mi colchón ha variado con los años. Ha sido un abrazo de mi madre, una sonrisa de mi padre, la aceptación de tu grupo de amigos. Fue un bloqueo que nos dio la victoria, un diez en todas las asignaturas, los aplausos del público tras una actuación. Era incluso el hueco entre las sábanas, mi peluche favorito, un libro escondido en el armario.

Mi colchón actual es un punto, pequeñito, que crece en mi interior. Cada una de las plumas de su relleno la encontré en lugares diferentes, en gente distinta, en situaciones a las que me he enfrentado. Las tablas me ayudan a mantenerme firme, y los muelles a levantarme tras soportar algunos pesos.

Éste es mi colchón, el mío, el de ahora. Diez años son mucho tiempo, antes tendré que darle la vuelta, sacudirlo, limpiarlo, vaciarlo, y volver a llenarlo de nuevo, tomando plumas que aún son parte de él, otras retirarlas por inservibles.

miércoles, 14 de julio de 2010

ECOS DE UNA VIDA PASADA


Pasado, presente

En mi cuarto, grito,

Y las paredes me devuelven una voz conocida.

Lloro,

Y las lágrimas tienen un sabor que no he olvidado.

¿Se superan alguna vez los antiguos miedos?

La vida sigue, y yo con ella.

Soy feliz con lo nuevo,

Todo ese mundo nuevo que se me hace ya tan familiar.

Un día, desciendes.

¿Tanto tiempo ha pasado?

¿Tantos cambios he experimentado?

Desciendes, y la red se rompe.

Lo antiguo se ha convertido en extraño.

¿Dónde están esas personas con las que compartía mi vida?

Respira, no retrocedas.

Recuerda que tú eres libre,

Que la palabra “amigo” no es un título,

Sino un camino, y tu deseo de continuar por él.

Párate, piensa.

¿Estás dispuesta a empezar de nuevo?

El camino está lleno de piedras,

Y en tu mochila hay cargas que no vas a poder eliminar.

Ya no eres la misma.

Has llegado a una altura,

Y has luchado en la subida.

No retrocedas, sigue ascendiendo.

Las personas de tu pasado te conocían,

¿quieres tú decirles cómo eres ahora?

Ábreles tu corazón, si así lo quieres, pero sé cauto.

Ellos también han estado andando durante todo este tiempo,

Abriendo su propio camino.

Sois dos extraños que se encuentran de nuevo.

Ser independiente no significa

Prescindir de los demás,

Sino sentirte tú mismo cuando estás rodeado de gente.

Y así como mi ser son pensamientos, miedos,

Alegrías y penas,

Mi vida no es solo un lugar, una persona,

O lo que fui.

miércoles, 23 de junio de 2010

¿TU+YO=NOSOTROS?

Al menos eso es lo que la gente dice. Parece que el poder representarlo en forma de ecuación le da más fuerza, lo hace más real.

Números…No me gustan los números, lo admito y por eso puede que no esté de acuerdo con esta teoría…Nada de mates para el amor, los números son estáticos y, por lo menos en mi opinión, las personas somos de todo menos algo estático. Así que me rebelo contra los números.

TÚ y YO…Como dos números del montón, nuestra suma es algo mayor que las partes, pero siempre será lo mismo. Al igual que 1+1=2 TÚ y YO no variaremos nunca, está bien no seremos algo menos que el NOSOTROS, pero tampoco seremos nada más.

Así que propongo un cambio, dejémonos de sumas o multiplicaciones, ¿y si consideráramos a las personas, no como números, si no como letras?
Yo seré una letra y tu otra, el orden de los factores SI alterará el producto y las palabras que formemos serán solo nuestras.

Un día podremos ser una letra y otro, una sílaba entera, todo dependerá de nosotros porque no siempre seremos iguales. Si un día formamos la palabra NOSOTROS al otro podríamos formar la palabra AMBOS. Seremos CARIÑO, seremos PASIÓN.

Si fuéramos letras cada relación sería única, y eso es lo que pasa. Porque TU+YO siempre será NOSOTROS, seas quien seas. Pero si hablamos de letras, si cada persona es una letra distinta, cambiante, puede que nunca vuelva a formar palabras que formaste antes, y que solo antes tenían sentido.

Porque prefiero ser BRA-TYUU o incluso NUP-YPOEO, aunque solo tengan valor para mí, a ser sólo un término de una ecuación que es igual para todos...

¿TÚ + YO?

Normalmente las teorías surgen de reflexiones profundas, o quizá de conversaciones abstractas. Sin embargo, en la que me centro apareció en mi mente como si de un cuadro se tratase, sin haber pensado en ello conscientemente. Voilá mi frikiteoría.

Bien, ¿cómo considerarías las relaciones de pareja? Normalmente se tiende a hablar de una suma. De un TÚ + YO para llegar a un NOSOTROS o de dos medias naranjas para conseguir una entera. Me gusta la idea de la suma, de formar un conjunto, pero hay algo con lo que no estoy de acuerdo: la pérdida de individualidad. Una media naranja que se suma a otra media naranja deja de ser un mitad, deja de ser quien era antes de la unión. Y yo, qué le vamos a hacer, me considero una naranja entera.
La solución, en cambio, es simple y sencilla. Consiste en elevar al cuadrado nuestra tan apreciada suma. (TÚ +  YO)^2. ¿Qué conseguimos con esto?

(TÚ +  YO)^2 = TÚ^2 + 2*TÚ*YO + YO^2 =
TÚ^2 + 2*NOSOTROS + YO^2

Conseguimos un nosotros más potente, a la vez que nuestra expresión individual se ve elevada al cuadrado. Porque consiste en que tú me hagas ser más YO, y yo te ayude a ser más TÚ, a la vez que construyamos con fuerza ese NOSOTROS.

domingo, 30 de mayo de 2010

Te irás, lejos...

Te irás, lejos…
Y mientras, esperaré…
Esperaré bajo el árbol que nunca existió,
Junto al estanque ya seco.
Palabras vacías colgando de mis labios.
Mirando al infinito
Pasará un día y otro,
Me alumbrara la luna,
Y me encontrará la noche
Con una promesa inexistente en el corazón.
Buscaré tu rostro en la mañana,
Buscaré tu rostro al atardecer…
Aunque no vuelvas, aunque quede abandonado
Esperaré.

sábado, 15 de mayo de 2010

martes, 11 de mayo de 2010

lunes, 10 de mayo de 2010

Tardes de cafe

Sorbo a sorbo y
Trago a trago,
Lentamente bebemos nuestros sentimientos.
Entre sillones y vasos
Vuela el tiempo perdido.
Miradas, risas,
Silencios...
Palabra tras palabra
Momento tras momento.
Y finalmente entiendo
Que mi corazón está guardado
Entre tardes de cafe.