Son dos, dos espejos,
dos cantos, dos muros resoplando,
dos martillos, dos reflejos.
Son dos, dos poesías,
dos personas, en fin, dos objetos.
Es una, la brisa,
una súbita ráfaga de tormenta,
una luz, una canción,
una sinrazón de soneto,
y al final, un momento.
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