viernes, 27 de julio de 2012

Esperar demasiado


Quieres jugar
A decir verdades (mentiras)
Desde la punta de la lengua.
Escuchar palabras que afiancen
Este loco baile,
Que late tras nuestros ojos.
Pero yo no puedo hablarte
Del camino de baldosas amarillas,
De que estrella seguir
O en que estación bajarte.
No soy un oráculo tras su bola de cristal,
Solo soy mejunje de sueños salados,
Cosidos tras una máscara pintada
Y envueltos con un alma
Que no  sabía que tenía.
Tu quieres seguridad, certeza,
Una promesa que no podré darte.
Yo solo puedo pensar
Y sacarle la lengua a las sombras.

jueves, 26 de julio de 2012

...

- ¿Hasta que no puedas más? 
+ Hasta que no pueda más
- ¿No sería mejor hablar las cosas? 
+ No. Cuando pasas de la magia de lo desconocido a ponerle nombre a lo que te pasa, el sentimiento se apacigua. Y eso está bien para la ansiedad, el miedo o el dolor... una vez identificas al enemigo es más fácil luchar contra él. Pero cuando se trata de querer... no debes intentar adelantarte a los hechos. Si yo le digo lo que siento y me dice que él se siente igual... entonces ¿qué? Parece como que toca avanzar. No sería un quiero avanzar, no sería un necesito recorrer el centímetro que nos separa... ya sería un "tenemos que" y me niego a que todo esto se reduzca a eso.
- ¿Pero no tienes ganas de avanzar? 
+ Claro que sí. Pero no de esa manera. Me gusta que se vayan acumulando poco a poco las ganas, que los escalofríos que recorren mi cuerpo ganen intensidad, que los acercamientos sean cada vez más naturales, que cada día haya más complicidad. Me gusta que todo siga su camino, no forzar un salto mortal. Quiero avanzar cuando sea inevitable, cuando la tensión magnética sea palpable...  cuando no sea capaz de mantener la distancia que nos separa.
- ¿Y entonces hablarás? 
+ ... Entonces sobrarán las palabras.

domingo, 3 de junio de 2012

Mi verdad


Lo he explicado ya tantas veces que no se si intento que lo entienda la gente o llegar a entenderlo yo.
Ni siquiera estoy seguro de poder contestar de forma certera si alguien me pregunta como estoy. Quiero inclinarme por pensar que estoy bien.
Sin embargo, hay momentos en los que estoy bien y mi mente decide dar una vuelta por el camino del odio, visitar a los viejos temores y sacarlos a dar un paseo. Es entonces cuando dejo de ser yo, para convertirme en un ser hiriente y dispuesto a desgarrar con sus dientes la primera yugular que se ponga a tiro, sin tener en cuenta de quién es.
En esos momentos mi mente trabaja a mil por hora, recordando, imaginando y creando. Concentro en una frase todo mi odio, inseguridad y mi miedo de forma que no hablo, lanzo balas al azar, solo para ver si algo cambia por ver si de verdad mi comportamiento le importa a alguien.
Y esto me pasa mucho últimamente, me pasa con algunas personas y luego me arrepiento por completo, porque no es más que mi culpa. A ratos me dedico a sentir de una forma en la que en teoría no debería sentir. Aquí nadie me ha engañado, al menos eso quiero creer. Y por mucho que me hayan dicho que debería estar furioso, por mucho que debería desconfiar (y se que en otros casos es lo que habría ocurrido) esta vez no puedo. Y no es porque no sea capaz de odiar, esa capacidad la he perfeccionado durante años, es porque no quiero odiar.
Se que no soy, ni he sido, ni seré lo más importante en esta historia. He sabido desde el principio que estaba un poco a la sombra de otras cosas y quizás por saberlo determinadas acciones me han hecho reaccionar de una forma muy distinta a la que esperaba la gente.
No se que imagen daré y a estas alturas me da un poco igual, o un mucho. No soy tan inocente como para no darme cuenta de cómo ha sido todo y obviamente hay cosas que me dan pena (rabia) como no tener un recuerdo claro que me diga, mira, ahí tienes algo bonito, algo que te haga pensar que de verdad importaba (funcionaba) y que recuerdes con un cariño especial.
Y aún con todo, creo que prefiero estar como estoy a otras opciones. Si estoy cerca de quien estoy es porque hace que mi día a día sea un poco mejor. Y que aunque enseñe los dientes muchas veces una frase cualquier vuelve a convertirme en ese peluche que dicen que una vez fui...
No digo que yo me haya comportado perfectamente, solo digo que me hubiera gustado que todo fuera diferente.
 

domingo, 22 de abril de 2012

#43

Tengo la paciencia
Del que no pierde nada por esperar.
Del que ha perdido la esperanza
De que alguien venga
A limpiar el polvo de sus esquinas.

domingo, 26 de febrero de 2012

#154

Y me (dis)gusta sonreír,

Con mi máscara plantada.

Esconder un grito tras un parpadeo

Y fingir que nunca existió.

Me (dis)gusta tapar las heridas

Con mis camisas de manga larga

Colocarme el cuello y levantar la vista

Dispuesto a seguir como si las cosas me dieran igual.

Plantarme once pulseras en los brazos

Y tirar del mundo

Que nunca quiere tirar de mí.

domingo, 12 de febrero de 2012

Esto es del libro Mr. Vértigo, de Paul Auster. ¿Cómo definir a este escritor? Es complicado, pero siempre que lo lees notas una emoción en estómago...y no siempre placentera.

"En el fondo, no creo que haga falta ningún talento especial para que una persona se eleve del suelo y permanezca suspendida en el aire [...] Tienes que aprender a dejar de ser tú mismo. Ahí es donde empieza, y todo lo demás viene de ahí. Debes dejarte evaporar. Dejar que tus músculos se relajen, respirar hasta que sientes que tu alma sale de ti, y luego cerrar los ojos. Así es como se hace. El vacío dentro de tu cuerpo se vuelve más ligero que el aire que te rodea. Poco a poco, empiezas a pesar menos que nada. Cierras, los ojos, extiendes los brazos; te dejas evaporar. Y luego, poco a poco, te elevas del suelo.
Así."

Por todas esas veces donde solo querríamos ser livianos e incorpóreos, y flotar indiferentes del mundo.

jueves, 9 de febrero de 2012

Uno de tantos

Tú querías hablar de seguridad

Y miedo,

Un sálvense quien pueda.

Y ya no quedan palabras

Para imaginar que será.

Ahora yo quiero hablar de olvidar

No de reinventar.

Tú serás palabra

Dejada atrás

Yo seré frases de

Oportunidades abandonadas.

Seré sentimiento herido

De puertas cerradas

Y caminos que solo llevan al olvido.

martes, 7 de febrero de 2012

Boom

Hoy me apetece explotar, bueno llevo queriendo explotar desde hace un poco más pero eso da igual. Hoy me toca y lo hago porque quiero. Este es mi blog y me lo tiro cuando quiera, ¿no?

Y voy a contar un secreto, no soy lo que la gente ve. Hace mucho tiempo (2 años y un poquito más) decidí que era momento de cambiar. Siempre he sido una persona cerrada, no lo que la gente entiende como tímida, no. He sido una persona que se ha guardado hasta el más mínimo pensamiento que pasaba por su cabeza, que se tragaba todas las lágrimas y los gritos para que se escondieran en un rincón y se murieran pudriéndose. Siempre he tenido mis mil barreras, una detrás de otra para evitar que la gente pudiera alcanzarme y hacerme daño…Y apenas había dos personas que podían atravesarlas y que lamentablemente (por fallos de todas las partes lo admito) son personas que no recorren el mismo camino que yo y si lo hacen no es de la misma forma. Tenía mis barreras bien armadas, desde pequeño decidí que era mejor esconder ciertas partes de mí, tenía miedo de dejar que la gente se acercara demasiado. Pero la gente confunde el sonreír y ser agradable con la confianza, una sonrisa basta para que sea amistad, al menos eso piensan demasiados.

Pero llego un momento en el que mi vida (o rutina, como quieras llamarlo) iba a cambiar…Y fue cuando vine a Madrid a estudiar, dejando muchas cosas atrás, muchos lastres y algunas cosas más.

Y el primer día, en mi Colegio Mayor (a lo mejor antes), decidí que tenía que cambiar. Decidí que era hora de tomar las riendas (y un martillo) y tirar todos esos muros que había puesto en mi camino. Lo que quedó después de eso es lo que la gente ha visto hasta ahora, no me atrevería a definirlo porque no se si lo haría bien, cada uno tiene su opinión. Pero creedme que no ha sido algo difícil, me he pasado toda la vida “protegido” contra cualquier agresión externa hasta que llegue aquí…Y hoy exploto justamente por haber tirado todo abajo, por haberme expuesto. Mi gran duda es si ha merecido la pena, he tenido cosas muy buenas desde que soy una persona más… ¿Cercana? Pero también lo he pasado mal.

En su momento dije que estos 2 años no han sido precisamente los más agradables que he tenido (dije otra cosa pero no quiero repetirla) y es cierto, me he visto más triste, perdido y furioso de lo que pensé que podría llegar a verme… Claro está que no me gusta, antes no diré que fuera más feliz o más triste, pero me sentía mucho más fuerte de lo que me siento ahora y de lo que me he sentido estos años. Y eso es una gran diferencia para mí, he echado de menos esa sensación de fuerza interna de la que a menudo carezco ahora y entonces me pierdo más, me enfado más conmigo mismo y con el mundo, me vuelto oscuro y quiero destruir todo lo que tengo alrededor.

Ahora mismo ni siquiera se por qué digo esto, no se si ahora cambiaría y volvería a construir esas paredes a mi alrededor y no se si quiero hacerlo. Solo tengo claro que echo de menos ese Yo que era más fuerte (y lo gracioso es que ni siquiera significa ser más seguro). Hoy tenía que explotar porque hace mucho que me guardo esto…

Y una última aclaración ante lo que pueda pensar la gente que tengo más cerca. No esto no es por los…últimos acontecimientos, no es algo que se haya montado en unos días. Que puede haber (ja a quien intento mentir claro que si) contribuido algo no lo niego pero no es la causa principal, como mucho uno de los precipitantes de mi “explosión”. Así que nada de dramatismos al respecto (también va para Ti se lo llegas a leer).

Si me quito la máscara,

Si sonrío,

¿Seré capaz de aguantar?

sábado, 4 de febrero de 2012

Voodoo autoinflingido

He condensado todos mis sentimientos

En un pequeño muñeco.

Para que no ocupen espacio en mi corazón.

Y así llevo mis pensamientos

Trenzados con hilo y telas

Para que cuando algo me falte

Pueda sujetarlo entre mis manos.

He condensado todos mis sentimientos

En un pequeño muñeco

Y lo he agarrado entre mis dedos

Por temor a que me dejaran.

Y ahora no sé lo que queda,

Si un muñeco roto

O un niño asustado