Picos de ánimo. Subidas y bajadas. Nunca estable.
Tampoco, ahora ni siquiera eso.
Entre dos buenas rachas hay un tiempo de tristeza.
Toca ahora bruma, oscuridad, la mente iluminada solo con tenues resplandores.
El cuerpo vacío, los párpados cansados.
Las lágrimas que se agolpan en un corazón ya hastiado.
Entre dos buenas rachas hay un tiempo de tristeza.
Poderosa, feliz, acompañada y segura
Hundida, triste, sola y temerosa
Entre dos buenas rachas hay un tiempo de tristeza.
La pasividad no entra en el juego.
Pero realmente estoy aislada.
Amigos, familia, personas, coches, aire, luz…
Se suceden a gran velocidad a mi alrededor.
Yo me quedo parada. Invisible. Rodeada de luz.
La oscuridad está dentro.
Qué asco de poesía.
No escribo sobre un alma atormentada.
Ni sobre una heroína trágica.
Ni siquiera sé escribir sobre mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario