Toma mi mano, entra
y ahora, ven conmigo.
Mira aquello que veo,
aunque no esté contigo.
Siente mi voz que habla,
aunque no sea oído.
Sigue mis huellas rotas,
que ahora son del olvido,
y ya no se encuentran
más que en tu latido.
Puede que no me veas,
aunque yo esté contigo,
sufrirás, amarás, temerás,
descubrirás amigos
y enemigos,
vivirás, sentirás e imaginarás,
idearás nuevos sentimientos...
Y yo, estaré muy lejos
siguiendo otro camino.
Y tú, estarás tan cerca
de mi corazón dormido,
apenado y vacío,
alegre y complacido.
Entra en mi laberinto,
en mi ser, en mí mismo...
y vuelve a tu vida...
Cuando acabe lo escrito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario